Keywords:
METEOSAT, PREDICCIÓN, NUBES, CANALES, CUERPO NEGRO,
RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA.
Resumen
del seminario desarrollado en la Sala de Grado de la Facultad
de Físicas de Universidad de Barcelona, y organizadas
por el ACAM en los días 4 y 5 de Mayo de 1998,
sobre " El uso e interpretación de imágenes
de satélites en las labores de Predicción
"
RESUMEN
Los
datos de teledetección (satélite, radar,
descargas eléctricas, etc.) constituyen una fuente
valiosísima e importantísima de información,
tanto en cantidad como en calidad, dentro de las labores
de predicción meteorológica. Concentrándonos
en los datos de los satélites, este documento trata
sobre un aspecto básico de su utilización
en entornos operativos: identificación subjetiva
de nubes desde satélites meteorológicos.
Aunque se han desarrollado métodos objetivos de
clasificación nubosa mediante la combinación
adecuada de canales (métodos multiespectrales),
la identificación subjetiva del tipo de nubes sigue
siendo necesaria en las labores de análisis y diagnosis
atmosférica. En estos procesos se trata de explicar
qué nubes se están observando y el por qué
existen. De la respuesta combinada de ambas preguntas,
el predictor puede inferir que factores dinámicos,
cinemáticos y térmicos que están
actuando en la atmósfera, que a su vez pueden generar
o disipar nubes y conformar las ya existentes. Se darán
unos principios básicos de interpretación
de nubes tomando como referencia los tres canales operativos
del satélite europeo Meteosat a la fecha de hoy.
1.-Uso
de los datos de satélite en las labores de Predicción
La llegada de los datos de satélites meteorológicos
a entornos operativos de predicción supuso un cambio
de mentalidad en cómo analizar y entender los procesos
atmosféricos. En primera instancia, se dispone
de un único sensor, con diferentes canales, capaz
de suministrar datos con una buena cobertura espacial
y temporal. Además, estos sistemas son ajenos a
muchos problemas ligados a los sensores terrestres (radar,
descargas, estaciones meteorológicas, etc.) como
son los relacionados a infraestructura básica,
caídas de línea o de tensión, altos
costes de mantenimiento y calibración, etc., y,
sobre todo, son capaces de cubrir grandes áreas
casi desprovistas de información. Como cualquier
otro dato de observación, los que provienen de
los satélites están en el primer eslabón
de cualquier cadena de predicción. Veamos los tres
posibles escenarios básicos en de una cadena operativa.
Los
modelos numéricos de predicción operativa
asimilan estos datos directamente mediante las medidas
de radiancia o bien indirectamente asimilando datos o
productos derivados de satélite como son los vientos
de trazadores atmosféricos, cobertura nubosa, zonas
de humedad, etc. Su utilidad e impacto son fundamentales
en zonas donde no existe otro tipo de información.
Una vez asimilados, y tratados de forma adecuada, los
modelos realizan "sus" predicciones objetivas
a corto y medio plazo. Está predicción objetiva
es siempre "no perfecta" en el sentido que nos
presenta una atmósfera prevista" según
la ve" el modelo.
Otra
forma de utilizar los datos de satélite se basa
en la obtención de productos objetivos elaborados
para la realización de predicciones inmediatas
(de 0 a 3 horas) y a muy corto plazo (no más alla
de 6 horas). El tratamiento y reconocimiento de formas,
clasificación nubosa, estimación de la intensidad
de precipitación, obtención de perfiles
verticales de temperatura y humedad (para satélites
que posean capacidad de sondear la atmósfera),
etc., son, entre otros, algunos productos elaborados a
partir de datos de satélite. Mediante técnicas
de extrapolación es posible realizar predicciones
objetivas extrapolando las formas o sistemas existentes
en un momento dado.
Otra
vía de utilización de los datos es la que
involucra al ser humano (predictor/a). En este sentido,
el predictor debe: observar qué esta ocurriendo
en la atmósfera (análisis), entender el
por qué están ocurriendo, o no, ciertos
procesos (diagnosis) y, por último, debe generar
un modelo de evolución cuatridimensional de la
atmósfera (prognosis), basándose científicamente
en la información que proviene de las anteriores
herramientas, productos, guías numéricas,
etc., así como de otros datos de observación.
Además, y en muchas circunstancias, será
necesario el aporte subjetivo que aparece por la necesidad
de comprender, evaluar, sintetizar y tomar decisiones
ligadas a ciertos fenómenos atmosféricos.
Esta capacidad, que el ser humano posee, es necesaria
hoy en día en las labores de predicción.
La calidad y cantidad de este aporte va a depender del
conocimiento personal sobre dinámica de la atmósfera
(e.g. teoría cuasigeostrófica), modelos
conceptuales que conozca, su conocimiento sobre factores
locales y de su experiencia personal. Bader et al. (1995)
ofrece una amplia gama de modelos conceptuales a nivel
sinóptico y mesoescalar útiles en predicción.
Vemos
pues que los datos e imágenes obtenidos por satélite
forman un pilar importantísimo en las labores de
predicción. Las predicciones inmediatas (de un
instante dado hasta 3 horas) y a muy corto plazo (hasta
6-12 horas) de tipo local o regional se basan, casi exclusivamente,
en los datos de teledetección. La base de este
tipo de predicciones radica en el grado de conocimiento
sobre lo qué está ocurriendo en un instante
dado y en la zona de interés, y siempre de la forma
más detallada posible. En este sentido los datos
de satélites nos ofrecen una perspectiva de los
acontecimientos como ninguna otra fuente de datos. Las
predicciones a corto plazo (hasta 36-48 horas) se basan
en las salidas numéricas de modelos de alta resolución.
Las primeras salidas de predicción del modelo deben
de ser evaluadas contra datos observacionales (satélite,
e incluso con datos de radar) para analizar su fiabilidad,
estudiar las desviaciones respecto la realidad, detectar
errores de los modelos, etc., y hacer los ajustes mentales
oportunos, si fuera necesario. El peso de los datos de
satélite en las predicciones a medio y largo plazo
decaen significativamente, aunque para el análisis
inicial del modelo se utilizaron datos satelitarios.
2.-
Principios básicos de interpretación de
imágenes
El radiómetro del satélite detecta
la radiación electromagnética emitida por
distintas fuentes radiantes: el sol, la tierra y atmósfera.
Por otra parte, un cuerpo a una temperatura, T, emite
una energía de radiación en diferentes longitudes
de onda. La ley básica de la radiación es
la denominada la ley de Planck que relaciona la energía
radiante de un cuerpo negro (ideal) con su temperatura
y la longitud de onda de emisión. A mayor temperatura,
mayor es la energía radiante (ley de Stefan-Boltszmann)
y menor es la longitud de onda asociada al máximo
de emisión energética (ley de Wien).
La
principal fuente de emisión energética es
el Sol que se comporta como si fuera un cuerpo negro a
6000 ºK. Las máximas concentraciones de energía
que nos llegan de él se encuentran entre los 0.2
y 4 m m, con un máximo absoluto en la zona del
espectro visible (VIS) entorno a los 0.5 m m. Parte de
la radiación que llega al sistema tierra-atmósfera
es reflejada de nuevo al espacio, parte es absorbida y
otra parte es dispersa. El sistema tierra-atmósfera
se comporta como un sistema que radia en un rango de temperaturas
entre los 200-300 ºK, con unas intensidades significativas
comprendida entre los 3 y 100 m m. El máximo de
emisión se alcanza entorno a los 11 m m. En la
Figura
1 podemos observar los espectros de radiación
para dos cuerpos negro a 6000 ºK (Sol) y a 300 ºK
(Tierra) con sus máximos de emisión donde
se sitúan algunas bandas de los canales del satélite.
Los
gases atmosféricos condicionan enormemente la radiación
que es capaz de alcanzar y dejar la atmósfera,
de forma que para ciertas longitudes de onda se comportan
como verdaderos filtros de radiación. Teniendo
en cuenta ambas consideraciones se tiene que las bandas
espectrales de los radiómetros de los satélites
meteorológicos son seleccionadas para de detectar
la radiación emergente hacia el especio allí
donde:
-
La energía radiante que llegue al satélite
desde las superficies emisoras esté relativamente
poco afectada por la atmósfera: son las llamadas
ventanas atmosféricas. Si además se seleccionan
las longitudes de onda donde se dan los máximos
de emisión tendremos las imágenes en la
banda del visible (VIS, entorno a los 0.5 m m) y en la
banda del infrarrojo (IR, entorno a los 11 m m) como se
observa en la Figura
1. Estos datos e imáges del VIS e IR son las
más conocidos y usados.
-
La radiación proveniente del sistema tierra-atmósfera
se encuentra en longitudes de onda donde existen absorciones
parciales o totales por los gases atmosféricos.
En este sentido tenemos información indirecta de
dicho gas o componente atmosférico y, normalmente,
asociada a un estrato atmosférico más o
menos amplio, como se verá posteriormente. La selección
de estas bandas se realiza para poder obtener sondeos
verticales o disponer de información de una capa
o estrato atmosférico. La banda más usada
es el del vapor de agua (WV) centrado entre 6-7 m m. Otros
satélites utilizan otras bandas de absorción
ligadas a otros tantos gases atmosféricos (O3,
CO2, etc..)
Un
canal centrado en una región donde se solapan la
radiación terrestre y solar es el llamado canal
3 y se corresponde con longitudes de onda de los 3.7m
m, como se observa en la Figura
1.
Nos
focalizaremos en los canales del satélite europeo
Meteosat que, a la fecha de 1998, posee tres canales:
VIS, IR y WV. Pasaremos a describir brevemente las propiedades
y usos generales de dichos canales.
2.1
Canal VIS
Opera
en las longitudes de onda del espectro visible (0.4-1.1
m m) siendo sensible a la radiación solar reflejada
por las superficies (tierra, mar, nubes, nieve, etc.).
El valor de brillo observado por el satélite va
a depender:
- Del
albedo de la superficie reflectora (en la Figura
3 se presenta una escala relativa de las superficies
reflectoras y su relación en una escala de
brillos del blanco al negro para el canal VIS). Se
observa que las nubes de gran espesor (Cumulonimbus,
Cb) son más reflectoras que las de menor espesor
(e.g. Cirros, Ci). Las masas acuosas y bosques poseen
un bajo albedo. Por el contrario la nieve fresca,
el desierto y, a veces, las zonas acuosas pueden reflejar
mucha energía en la llamada reflexión
especular.
- De
la intensidad de iluminación solar y de la
posición geométrica relativa entre sol-superficie
reflectora-satélite. En el canal VIS es posible
observar sombras de unas nubes sobre otras y sobre
la propia tierra.
- Del
espesor y de la composición de la nube. En
igualdad de condiciones anteriores, las nubes de más
desarrollo vertical y que se compongan de gotitas
de agua reflejarán más que otras de
menor espesor y formadas por cristales.
- De
la superficie reflectora subyacente. Cirros pocos
espesos son difíciles de observar si sobrevuelan
superficies que reflejen mucho, como son las nubes
más bajas, nieve, desierto, etc,.
Cuando se analiza una imagen VIS se observa la gran riqueza
en textura (gran variabilidad en brillo) debido a los
diferentes factores que pueden condicionar su valor. Desgraciadamente
el brillo en sí mismo no es un parámetro
meteorológico como pueda ser la temperatura o la
humedad. De cualquier forma la información del
canal VIS es valiosísima, ya que , indirectamente,
disponemos de información sobre le espesor de las
nubes, detalles de la superficie terrestre y de los procesos
de la capa limite planetaria.
2.2
Canal IR
Es
un canal "ventana" que mide la temperatura de
brillo, Tb, de la superficie radiante (la tierra y las
nubes se pueden considerar, en una primera aproximación,
como cuerpos negros). Para las longitudes de ondas de
los 11 m m la radiación no sufre grandes procesos
de absorción. Las nubes con topes muy fríos
(o topes muy altos) se representan en blanco como son
los Ci espesos y Cb. Las nubes bajas y la superficie de
la tierra poseen Tb más cálidas y se presentan
en tonos grises y oscuros. Nubes a diferentes niveles
se observan en función de sus topes fríos,
o lo que es lo mismo, en función de su altura relativa
en una escala de blanco al negro. De nuevo la radiación
que llegue al satélite desde una superficie radiante
de poco espesor va a depender de la que exista por debajo
de ella. El canal IR nos ofrece, por tanto, un mapa térmico
de las superficies radiantes.
2.3
Canal del WV
Este
canal posee ciertas propiedades semejantes al IR pero
también diferencias importantes. Mientras que los
canales visible e infrarrojo se encuentran en bandas del
espectro electromagnético donde la absorción
por los gases atmosféricos es pequeña, el
canal de WV se encuentra en una banda (entre 5.7 y 7.1
m m) en la que la radiación terrestre resulta parcialmente
absorbida por el vapor de agua atmosférico. En
los canales de absorción resulta muy simple y efectivo
analizar cual es la "contribución" o
peso de las capas atmosféricas a la señal
que le llega al satélite para un perfil vertical
de temperatura y humedad dado, Figura
2 . Físicamente esta función de peso,
( d t / d p), representa la variación de la transmitancia
atmosférica, t , con la presión, p. Para
mayor detalle sobre estos conceptos ver Brimacombe (1981),
desde el punto de vista cualitativo, y Kidder&Vonder
Haar (1995) desde el punto de vista cuantitativo.
El
ejemplo que presentamos aquí, Figura
2, es la función de contribución para
el WV y una atmósfera estándar. Según
esta curva, la mayor cantidad de radiación que
llega al satélite en el espectro del WV proviene
de las capas centradas en torno a los 300 mb. Por el contrario
no existe contribución alguna de niveles inferiores
de la atmósfera, incluso si la superficie radiante
posee una temperatura elevada. En este sentido la radiación
emitida por niveles bajos sufre, muy significativamente,
los procesos de absorción de las capas que posean
vapor de agua y que se encuentran sobre élla. El
resultado final es que ninguna señal de capas bajas
llega al satélite. En niveles muy altos la temperatura
es tan baja y el contenido de vapor de agua es tan pequeño
que a partir de los 100 mb las contribuciones de los estratos
superiores son despreciables. Obsérvese que en
este caso la contribución a la señal que
llega al satélite proviene de una capa más
o menos profunda en vez de un nivel determinado de presión.
Si la atmósfera fuera más húmeda
(seca) el máximo de contribución ascendería
levemente (descendería).
En
las imágenes WV los tonos gris oscuro a negro se
corresponden con las zonas donde llega gran cantidad de
radiación al satélite y, por lo tanto, poseen
temperaturas de brillo más altas. Estas regiones
están ligadas a zonas donde existe poco contenido
de vapor de agua en niveles medios y altos. Los tonos
grises medios se corresponden con temperaturas intermedias
(humedad media en la troposfera media y alta). Los tonos
blanco a blanco brillante lo hacen con temperaturas más
bajas como consecuencia del alto contenido de humedad
en niveles troposféricos superiores. Este es el
caso de las nubes altas muy espesas y los Cb con grandes
desarrollos verticales. Obsérvese que no es necesario
la presencia de nubes para que podamos tener una señal
en este canal. Dicho de otro modo, en muchas situaciones
donde no existen nubes en niveles medias-altos, el canal
de WV nos puede suministrar información muy útil
sin más que exista humedad en dichos niveles.
Las
imágenes WV son, generalmente, representativas
del contenido humedad de la media y alta troposfera y
son como verdaderas radiografías atmosféricas.
A grandes rasgos se puede afirmar que el intervalo de
contribución máxima se encuentra, comúnmente,
entre 500 y 300 mb, variando la altura del nivel de contribución
media desde 8 Km. en los trópicos hasta alrededor
de los 4 Km en las latitudes polares. Debido a todos estos
factores, debe tenerse en cuenta que lo que se ve en las
imágenes WV son las zonas con mayor o menor contenido
de vapor de agua, sin referencia a un nivel en particular,
aunque para nuestras latitudes los 300 ,ó 250,
mb puede ser una buena referencia. La utilidad de este
canal se basa en la información sobre las estructuras
y circulaciones de la media y alta troposfera, incluso
de la baja estratosfera.
En
la Figura
3 se representa un gráfico ilustrativo sobre
ciertas propiedades comparativas de los tres canales en
una escala del blanco al negro. Nubes muy espesas (Cb,
Nimbostratos-Nb, Ci muy espesos, etc.) aparecerán
muy blancas en los tres canales (en el VIS por ser nubes
reflectoras, en IR por poseer topes altos y fríos,
y en WV por sus altos contenidos de humedad). En el otro
extremo tenemos el mar, ciertas zonas terrestres y nubes
bajas de poco espesor. Para estos elementos los canales
VIS e IR son fundamentales, siendo nula la información
que podemos obtener en el WV. Detalles de los fenómenos
ligados a la capa limite planetaria y terrestres sólo
son observables en los canales VIS e IR.
3.-
Identificación de nubes desde satélites
Pasaremos
a presentar algunos ejemplos de nubes observadas desde
satélites basadas en la existencia de cierto grado
de inestabilidad (cumuliformes) o estabilidad atmosférica
(estratiformes). El último grupo que analizaremos
son las nubes altas formadas por cristalitos de hielo
(cirriformes). Debido a las limitaciones inherentes a
este documento sólo se presentarán un ejemplo
dentro de cada una de las clases.
3.1
Nubes cumuliformes
En
una atmósfera inestable se pueden elevar libremente
burbujas de aire dando lugar a nubes en forma de "coliflor",
compactas y de forma globular. Pueden ocupar grandes proporciones
en la horizontal y, sobre todo, en la vertical llegando
a alcanzar sus topes nubosos los niveles de la tropopausa
(convección muy profunda). En su conjunto se les
denominan nubes cumuliformes. Van asociadas, como se ha
dicho, a situaciones atmosféricas con cierto grado
de inestabilidad, movimientos ascendentes y descendentes
muy intensos. Entre ellas tenemos los cúmulos de
buen tiempo, los cúmulos congestus, los cumulonimbus
y los altos cúmulos (estos últimos ligados
a nubosidad de tipo medio). Dependiendo del espesor, tamaño
en la horizontal en relación con la resolución
del satélite y la altura a la que se encuentre
el tope nuboso o grado de desarrollo, presentarán
diferentes características en los diferentes canales.
Tomaremos como referencia las que llegan a tener grandes
desarrollos en la vertical: los cumulonimbus (Cb).
Este
tipo de nubosidad convectiva está asociada con
áreas de moderada a fuerte inestabilidad. Son nubes
de gran desarrollo vertical, que pueden aparecer aisladas
o agrupadas formando estructuras mayores como líneas
de turbonada, tormentas multicelulares o sistemas convectivos
de mesoescala. En los tres canales dan muy buena señal,
con tonos blancos brillantes, lo que indica que son nubes
espesas y con topes muy fríos. Cuando los Cb desarrollan
yunques cirrosos dan una señal de mayor extensión
horizontal en IR y WV que en VIS, aunque un realce adecuado
en IR nos puede delimitar la zona de máxima actividad
convectiva. Los yunques asociados se extienden en la dirección
del viento en niveles altos. La forma y rapidez con que
se expandan estas estructuras son de gran ayuda en la
determinación de la dirección e intensidad
del viento en niveles altos. Si la cizalladura es fuerte,
los Cb presentarán a barlovento un borde bien marcado
y a sotavento el yunque de cirros formará un zona
difusa y amplia de aspecto fribrosa. En ocasiones, en
la fase final del ciclo de vida de los Cb, los cirros
cumulonimbogenitus pueden seguir mostrando una buena señal
en los canales IR y WV, mientras que en VIS la señal
es mucho más débil; esto es una indicación
de que el Cb se encuentra ya en fase de disipación.
Al amanecer y atardecer, cuando la inclinación
solar es relativamente baja, pueden dar sombras allí
donde existen "torreones" ligados a las zonas
con fuertes corrientes ascendentes.
En
la Figura
4 se presenta un ejemplo de Cbs. Se aprecian claramente
las características anteriormente comentadas. En
VIS se observan como una nubosidad muy blanca, compacta
y globular. En IR y en WV presentan una tonalidad blanca
brillante. En este caso los bordes están relativamente
bien marcados, por lo que se puede inferir que la cizalladura
del viento existente es débil. El WV e IR nos permiten
analizar aquellos que llegan a dar señal en niveles
superiores (convección profunda) frente aquellos
Cbs que se están desarrollando todavía,
como ocurre al sur de Túnez. Llama la atención
la mejor resolución espacial del VIS frente al
IR y WV.
3.2
Nubes estratiformes
Las
nubes estratiformes ofrecen en general una textura suave
y continua. Van asociadas, en general, a enfriamientos
amplios en medios estables, limitadas en sus cimas por
una inversión. El enfriamiento suele ser debido
a la expansión adiabática, aunque en algunos
casos también puede deberse al contacto con una
superficie fría. Estas nubes se forman por enfriamientos
radiativos en situaciones anticiclónicas con cielos
despejados, por condensación de precipitación
que previamente se ha evaporado, ligadas a situaciones
frontales o por advección de una masa más
o menos húmeda sobre una superficie mas fría
(nieblas de advección). En este tipo de nubes podemos
incluir los estratos y nieblas, estratocúmulos
y la combinación de nimbostratos, altostratos y
altocúmulos (ya que, aunque pueden presentarse
de forma independiente, a menudo aparecen combinados en
los sistemas frontales). Veremos un ejemplo de estratos-nieblas.
Desde
la visión del satélite es imposible distinguir
entre estratos y nieblas. Forman capas nubosas generalmente
extensas con topes bastante uniformes adaptándose
a los accidentes topográficos cuando se desarrollan
sobre tierra o en la costa. Están compuestos por
gotitas muy pequeñas de agua y, si tienen suficiente
espesor, pueden generar llovizna. Si las temperaturas
son muy frías puede formarse cristalitos o prismas
de hielo.
Son
fácilmente observables en VIS con tonos blancos,
más o menos brillantes, dependiendo del espesor
de la capa, con bordes bien definidos coincidiendo en
tierra con las características del relieve. A veces
dan una señal parecida a la nieve, con forma dendrítica
en zonas de montaña, o áreas uniformes en
llanuras. Sin embargo, observando una secuencia de imágenes
se puede analizar la diferencia en el momento en que las
nieblas comiencen a disiparse.
En
IR dan muy poca señal, en general, con tonos grises.
Al ser nubosidad muy baja las diferencias térmicas
con el suelo son muy poco significativas por lo que dan
tonalidades muy parecidas. De noche, y con una inversión
sobre ellas, pueden llegar a verse más oscuras
que la superficie circundante ('niebla negra' o 'estratos
negros'), al contrario de lo que ocurre durante el día.
En el canal del WV no existe señal alguna de este
tipo de nubosidad.
En
la Figura
5 vemos un ejemplo de nieblas-estratos al oeste de
la península y en las zonas costeras. Como se observa
en las imágenes, la mejor señal proviene
del VIS con zonas más claras y brillantes donde
la capa es más espesa. La presencia de puntos brillantes
en la nubosidad situada más al oeste nos indica
la presencia de estratocúmulos sobre el mar. El
IR apenas dan señal, solamente se ven zonas ligeramente
más clara que los alrededores. Cuando el calentamiento
diurno sobre tierra aumenta las diferencias se hacen más
notorias. En el WV no se observan. La no disponibilidad
de datos VIS durante la noche es un gran problema para
identificar este tipo de nubes cuando se utiliza exclusivamente
datos del satélite Meteosat.
3.3
Nubes cirriformes
Son
nubes altas formadas por partículas de hielo y
confinadas en alturas superiores a 6000 m. Pueden tener
su origen en este nivel o provenir de niveles más
bajos (cirros de origen cumulogenitus). Frecuentemente
se forman por congelación directa del vapor de
agua del aire claro. Su importancia radica en que están
asociadas con elementos y sistemas relacionados con la
dinámica atmosférica de niveles altos como,
por ejemplo, chorros polares y subtropicales, turbulencia
en niveles altos, zonas de deformación, etc. Son
nubes en general de poco espesor, difíciles de
ver en VIS, a veces únicamente identificables por
la sombra que proyectan, y fácilmente identificables
en IR ó WV, aunque cuando aparecen combinadas con
otro tipos de nubes su identificación es más
complicada. Se pueden agrupar en cuatro tipos: cirrostratos,
cirros fibratus, cirros spissatus, y un caso especial
de los spissatus, los cirros cumulonimbogenitus o cirros
ligados al yunque. No se incluyen los cirrocúmulos
ya que sus elementos globulares son más pequeños
que la resolución del satélite si analizamos
imágenes del Meteosat. Veremos un ejemplo de cirros
spissatus.
Estos
suelen formar bandas de 100 a 200 Km de anchura y se extienden
con una longitud de centenares de Km. En las imágenes
VIS presentan una gama de tonos grises, desde el gris
claro al blanco, con su brillo disminuyendo progresivamente
desde el centro hacia los bordes. Los elementos individuales
pueden ser globulares o elongados y producir sombras detectables.
Estas sombras suelen ser de dimensiones uniformes, al
contrario de lo que ocurre con las de los cúmulos
y Cb, que son irregulares en función de la etapa
de desarrollo. En el IR se distinguen bien, con un color
blanco en el centro que tiende a volverse gris en los
bordes, generalmente bien dibujados, sobre todo si existe
contraste térmico con la superficie subyacente.
En WV, el alto nivel de humedad asociado a esta nubosidad
es fácilmente reconocible, aunque algunos de los
detalles más finos no se distinguen.
En
la Figura
6 tenemos las imágenes del día 25 de
Septiembre de 1996 a las 10:00Z y en ellas se puede observar
la apariencia de los Ci spissatus en los tres canales.
La banda de Ci atraviesa la Península Ibérica
desde el centro hasta las Islas Baleares. Las dimensiones
de la banda se pueden observar perfectamente en las imágenes
WV e IR con una anchura aproximadamente de 200 Km. La
nubosidad va acompañada de un máximo de
viento en niveles altos con igual orientación que
la banda.
Los
elementos que forman la banda son prácticamente
perpendiculares a ésta y al máximo de viento
en altura. En los tres canales se pueden observar pequeñas
líneas con orientación NE-SW. En la imagen
VIS se aprecian algunas sombras que proyectan estos elementos
sobre la superficie (sur de la Península).
4.-
Conclusiones
La
interpretación de las imágenes de satélite
y, de forma especial, la identificación del tipo
de nubes y lo que puede inferirse de lo observado en las
imágenes (en sus diferentes canales) y los procesos
dinámicos y termodinámicos que tienen lugar
en la atmósfera terrestre, se ha convertido, desde
el lanzamiento de los primeros satélites meteorológicos,
en una tarea fundamental de todos los centros dedicados
a la predicción meteorológica.
Conforme
se ha ido avanzando en el conocimiento e interpretación
de los datos de satélite, su uso se ha ido extendiendo
rápidamente, sobre todo en lo que respecta a las
tareas de análisis, diagnosis y predicción
a muy corto plazo. Esto se ha debido básicamente
a que las imágenes de satélite proporcionan
una ayuda inestimable en: la identificación del
estado de desarrollo de los distintos sistemas atmosféricos,
seguimiento de perturbaciones que van de la escala planetaria
a la escala convectiva, en el estudio y observación
de las interacciones que se produce en el sistema atmosférico,
validación de los modelos numéricos de predicción,etc.
En
este documento se ha hecho un breve repaso a algunos conceptos
relativos a la radiación electromagnética
emitida por el sol y por el sistema tierra-atmósfera,
fundamentales para comprender la razón de la elección
de los distintos canales del satélite Meteosat.
Se ha presentado el uso general de los distintos canales
del satélite europeo visible (VIS), infrarrojo
(IR) y vapor de agua (WV) en relación con la interpretación
subjetiva de nubes vista desde satélites así
como algunos ejemplos ligados a distintos tipos de nubes.
e-mail:
francisco.martin@inm.es
Peu
de Figures
Figura
1. Curvas del espectro
de radiación para dos cuerpos negros a 6000 ºK
(Sol) y 300 ºK (Tierra) y algunas de las principales
bandas espectrales utilizadas por los satélites
meteorológicos operativos.
Figura
2. Función de
peso, o contribución, del canal del vapor de agua
para un perfil vertical en una atmósfera estándar.
Figura
3. Escala de grises
y su relación con la presentación convencional
de nubes y sistemas de humedad en los canales VIS, IR
y WV.
Figura
4. Ejemplo comparativo de tres imágenes de
los canales de Meteosat para nubes cumuliformes en el
día 12 de Agosto de 1996 sobre el Norte de Africa.
Cifrado de nubosidad en el panel inferior derecho, según
los datos sinópticos.
Figura
5. Idem que el caso
anterior pero para nieblas-estratos sobre la península
Ibérica. Cifrado de nubosidad según datos
sinópticos en el panel inferior derecho.
Figura
6. Idem que el caso
anterior pero para cirros spissatus sobre la península
Ibérica. Cifrado de nubosidad según datos
sinópticos en el panel inferior derecho.
Bibliografía
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Módulos TEMPO de enseñanza asistida por
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