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ANALISIS
HISTÓRICO DE LAS BRISAS EN CASTELLÓN
ROSA
SALVADOR
MILLÁN M. MILLÁN
CEAM
(Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo).
Parque Tecnológico, Sector Oeste, 46908 Paterna, Valencia,
Spain.
salvador@ceam.es
1.
Introducción
La
dispersión de contaminantes en la atmósfera es un
proceso cuya complejidad varía con el tipo de emplazamiento
y las condiciones meteorológicas locales. A su vez, éstas
son el resultado de la interacción entre la meteorología
general, o sinóptica, modificados por la topografía
y el tipo de terreno específicos del entorno. Los regímenes
circulatorios de brisas costeras influyen de forma significativa
en los procesos atmosféricos que gobiernan la dispersión
de contaminantes, éstos están sometidos a procesos
de transporte (corto y largo alcance), difusión, fumigación
y recirculación. El análisis de la dispersión
de contaminantes en zonas costeras, especialmente donde además
concurre una orografía accidentada, resulta ser extremadamente
complejo, como consecuencia fundamentalmente del carácter
de los flujos meteorológicos asociados al acoplamiento de
las brisas de mar/tierra y flujos catabáticos/anabáticos
(cuyo origen se debe principalmente a discontinuidades en la temperatura
del aire junto al suelo). Un paso previo importante en el desarrollo
de una metodología o modelización que describa los
fenómenos que ocurren en estos regímenes costeros
complejos conlleva un estudio climático del emplazamiento.
Sorprendentemente, pocos estudios climáticos de estas circulaciones
meso-escalares, tan típicas del área del Mediterráneo
Occidental, se han realizado para la zona de Castellón (Pérez,
1994).
Para
entender los mecanismos que están involucrados en el desarrollo
de este fenómeno es necesario hacer un análisis inicial
de los registros históricos disponibles en la zona de estudio.
En este artículo, en primer lugar, se analizan los datos históricos
registrados por la estación del INM de Almazora, situada en
la zona de Castellón (Figura 1), mediante la representación
gráficas de rosas del viento mensuales. En segundo lugar, se
seleccionan las ocurrencias de días de brisa de esta serie
histórica de datos, basándose en unos criterios establecidos.
Una vez extraídos los días de brisa se procede a calcular
ciertos parámetros que se consideran significativos de tal
fenómeno, así como las direcciones preferentes
del flujo en función de la época del año y en
función de la hora del día, representativos principalmente
del emplazamiento donde se registran los datos. Por último,
para complementar los resultados obtenidos mediante el análisis
de los datos históricos se analizan los datos superficiales
recogidos en unas torres meteorológicas situadas en emplazamientos
significativos del flujo, durante una campaña experimental
del proyecto MECAPIP (Millán et al., 1992).
Existen
otras características de los regímenes circulatorios
más difíciles de determinar mediante medidas rutinarias
de los parámetros meteorológicos, tales como la estructura
vertical de la circulación de brisa, evolución temporal
y estructura espacial de la Capa Límite Interna Térmica,
etc. Estas características de la brisa deben obtenerse mediante
el análisis de los datos procedentes de campañas experimentales
y, principalmente, mediante simulaciones realizadas con un modelo
numérico de mesoescala (Salvador, 1999).
2.
Descripción de la Zona
El
área en estudio comprende una zona de Castellón y
territorio circundante que está constituida por una planicie
costera, extendiéndose más de 30 km hacia el interior,
en que limita con un sistema montañoso a través del
cual se abren paso varios valles estrechos (río Palancia,
Turia, y Mijares) (Figura 1). Los picos significativos de
las cadenas montañosas que concurren en la zona son Javalambre
(2020 m), Peñarroya (2024 m) y Peñagolosa (1814 m).
La topografía general de la zona muestra las siguientes características
principales:
- Una
orientación SW-NE de las cadenas montañosas costeras,
lo que unido a una cubierta vegetal semi-árida favorece
un rápido calentamiento del suelo y por tanto un inicio
temprano de la brisa ayudada por los vientos de ladera.
- La
principal cuenca aérea a considerar está delimitada
por las montañas al Norte y Sudoeste de la ciudad de Castellón,
que convergen tierra adentro delimitando el valle del río
Mijares.
- Avanzando
progresivamente desde el mar hacia el interior, existen varias
rutas posibles de entrada de brisa: la constituida por la Rambla
de la Viuda y valles afluentes y los valles de los ríos
Palancia, Turia y Mijares.
3. Análisis de Datos Históricos
Los
datos históricos que se han analizado incluyen las medidas
meteorológicas estándar registradas en la torre meteorológica
de 10 metros de altura, perteneciente al Instituto Nacional del
Meteorológica y situada en Almazora. El observatorio de Almazora
se encuentra ubicado aproximadamente a 4 km de la costa, en medio
de la llanura aluvial del río Mijares. Los datos históricos
analizados comprenden el periodo desde 1983 hasta 1991, ambos inclusive,
e incluyen promedios horarios de velocidad, dirección del
viento y temperatura. Merece la pena adelantar que las conclusiones
que se derivan de este estudio climático serán representativas
principalmente de la zona donde se registraron, y teniendo en cuenta
que la zona de estudio tiene una orografía bastante accidentada,
las conclusiones extraídas de este análisis de datos
no deberán extrapolarse necesariamente a todo el área
de Castellón.
La
distribución mensual de la dirección y velocidad del
viento se resume en los diagramas polares, llamados comúnmente
rosas de viento. La posición de las barras radiales muestra
la dirección desde donde sopla el viento; la longitud del
segmento indica el porcentaje de ocurrencias de viento procedente
de dicha dirección, estando dividido según diferentes
rangos de velocidad (de 1 a 3 m/s, de 3 a 5 m/s, de 5 a 7 m/s, y
más de 7 m/s). Se han representado las rosas de los vientos
mensuales utilizando promedios horarios medidos en la torre (Figura
2). En general, destaca el bajo porcentaje de calmas (v <
1m/s), si bien, los vientos flojos (de 1 m/s a 3 m/s) son los más
frecuentes en todas las direcciones. Las rosas de los vientos muestran
dos direcciones preferentes del flujo, NW y WNW; el resto se reparte
en vientos de componente Este aunque con mucha menos frecuencia
en cada uno de los rumbos individuales. Las primeras direcciones
son principalmente reflejo de los vientos sinópticos que
predominan en estas latitudes, que además incluyen los vientos
fuertes de poniente, sumadas a los generados por los flujos locales
de derrame/brisa de tierra. Los vientos de componente Este proceden
de brisas y situaciones de levante, todos ellos superpuestos.
Merece
la pena señalar la existencia de un viento significativo
de componente W en los meses de invierno que, teniendo en cuenta
donde está localizada la torre meteorológica, puede
ser consecuencia probablemente de vientos locales de drenaje a lo
largo del valle de Mijares. Para estos meses las componentes del
primer, segundo y tercer cuadrante se reparten uniformemente en
casi todo el rango de direcciones del viento, con una frecuencia
mínima. Los meses de verano y primavera presentan los diagramas
de mariposa típicos (representativos) de flujos de desarrollo
diurno, inducidos por efectos locales. La frecuencia de ambas direcciones
de vientos es aproximadamente igual, principalmente en verano, aunque
presentan una mayor dispersión los vientos de componente
Este.
Cabe
destacar una ausencia de vientos de componente Este en los meses
de Enero, Febrero, Octubre, Noviembre y Diciembre. Así pues,
aparentemente la brisa comienza a ser significativa en los meses
de Marzo y Abril, según se desprende en la aparición
de una distribución bimodal de frecuencias. Son los meses
comprendidos entre Mayo y Agosto, ambos incluidos, los que presentan
vientos más fuertes y frecuentes de componente Este, sobrepasando
velocidades de 5 m/s, además los vientos diurnos de componente
Este, asociados a la brisa de mar y/o anabáticos, son más
fuertes que los nocturnos de componente Oeste (poniente), superando
los 3 m/s. En el resto de los meses, el viento es netamente de origen
sinóptico del Oeste.
4. Análisis de la Brisa Mar/Tierra
La
mayor dificultad en el desarrollo de una estadística de días
de brisa es el establecimiento de los criterios para discriminar
de forma automática los días en que se produce la
brisa. Esto surge de la dificultad de separar las componentes debidas
a las circulaciones locales de origen térmico y las debidas
a los movimientos de escala sinóptica. Varios han sido los
criterios que se han utilizado para intentar, de una forma objetiva,
identificar los días en los que se llega a desarrollar la
brisa. Se han establecido criterios basados en: (a) las características
propias de la brisa de mar, como la detección de un cambio
en dirección del viento; o bien (b) los mecanismos físicos
necesarios para generar la brisa, como por ejemplo la existencia
de un gradiente positivo suficiente entre la temperatura del aire
y agua del mar. La mayoría de los autores revisados coinciden
en una serie de criterios tales como que se produzca un cambio y
evolución esperada de la dirección del viento y que
el gradiente de presión sinóptico sea débil
(Lyons, 1972; Hiroshi, 1981; Steyn, 1986; Redaño et al.,
1991; Soler and Hinojosa, 1997). Dependiendo de las medidas experimentales
a que se tenga acceso se puede, inclusive, discernir entre los diferentes
tipos de brisas, con relación a la situación sinóptica.
Algunos autores incluyen condiciones adicionales para la discriminación
de días de brisa.
En
el presente estudio los criterios utilizados para analizar y seleccionar
los días con ocurrencia de brisa de mar fueron los siguientes:
en primer lugar, debía existir un cambio en la dirección
del viento durante el comienzo del periodo diurno, acompañado
de un periodo transitorio más o menos largo. La nueva dirección
establecida debía estar comprendida en el rango de rumbos
ENE-SSE y, además el viento establecido debía tener
una intensidad mayor o igual a 1.5 m/s (se toma esta magnitud como
umbral inferior que se alcanza cuando la brisa está bien
establecida y ha superado el período transitorio del régimen
de brisa de tierra a brisa de mar). En segundo lugar, se exigía
que simultáneamente hubiese un gradiente de temperatura aire-agua
de mar positivo. Para eliminar los días que mostraban casos
de brisa de mar ambigua, y para eliminar las influencias de la escala
sinóptica, se excluyeron los días que presentaban
gradiente de presión sinóptico fuerte. Los
datos analizados con este propósito fueron las medias horarias
superficiales del viento y temperatura registradas en la torre meteorológica
del INM de Almazora durante el periodo 1983-1991. Estos datos se
complementaron con los mapas de presión superficial del boletín
del INM. La temperatura del agua del mar, facilitada por la C.T.
de Castellón, se ha utilizado junto con los datos meteorológicos
para el análisis de situaciones de brisas.
El
hecho de haber descartado aquellos días en que la diferencia
de temperatura aire-agua era negativa en el momento en que se suponía
que debería comenzar a soplar la brisa, y de hecho existía
una dirección del viento de componente Este, es debido a
que estos vientos no pueden considerarse generados por condiciones
locales, al no haberse establecido un gradiente de presión
entre el mar y la tierra, puesto que no existe la diferencia de
temperatura correspondiente, de lo que se desprende que probablemente
sean de origen sinóptico. Por otro lado, los criterios que
se han tenido en cuenta para la selección de días
de brisa no son necesariamente suficientes, habiéndose seleccionado
los días que presentan una variación típica
de brisa, excluyéndose aquellos que presentan un patrón
más o menos irregular de brisa. Por otro lado, el desarrollo
de la brisa de mar conlleva frecuentemente la existencia de un flujo
de retorno en las capas superiores, presencia que no se ha tenido
en cuenta a la hora de seleccionar los días de brisa, puesto
que no se disponía de registros históricos de perfiles
verticales del viento. También hay que tener en cuenta que
las cadenas montañosas están orientadas paralelamente
a la costa, con lo cual es de esperar un acoplamiento de la brisa
con los vientos anabáticos/catabáticos, los cuales
se superponen a la brisa mar/tierra. Este aspecto es difícil
de discriminar en el análisis de los datos puesto que ambos
vientos son térmicamente inducidos.
El
parámetro utilizado para analizar los días con ocurrencia
de brisa es la componente del viento normal a la costa, en contraposición
con otros estudios que analizan la componente zonal y/o meridional.
La componente de brisa o velocidad de brisa se define como la componente
de la velocidad de viento normal a la costa y se formula como sigue:
(1)
(1)
donde
f es el ángulo de la perpendicular a la costa y f'
es la dirección del viento observada. Se supuso una orientación
de la costa igual a 45ºN - 225ºS, tomando f un valor de 135º
grados, de forma que se obtienen valores negativos para Vb
durante las condiciones nocturnas de drenaje por el valle de Mijares,
solapados con la brisa de tierra, y positivos para situaciones de
vientos de brisa de mar acopladas con vientos anabáticos y
ladera arriba.
Una
vez extraídos los días con ocurrencia de brisa de
la serie histórica (seleccionados según los criterios
descritos más arriba) se realizó un estudio detallado
de algunos de los parámetros significativos del régimen
de brisas. La Tabla 1 presenta la estadística para cada uno
de los meses del año deducidas del análisis de los
datos correspondientes a los días seleccionados como de brisa.
Los parámetros que caracterizan las condiciones de disparo
de la brisa (Vmed, Dmed,
Tmed, y Hmed)
se consideran cuando ésta tiene cierta intensidad, es decir
la velocidad alcanzada por ésta ha superado el periodo transitorio
y es mayor de 1.5 m/s. Se debe señalar que los datos meteorológicos
son promedios horarios y por ello la estadística obtenida
se refiere a dicha resolución temporal. Además, los
registros históricos incluyen la dirección del viento
únicamente de las 16 direcciones estándar de la rosa
del viento.
Tabla
1. Valores medios de algunos parámetros característicos
de la brisa de mar-tierra. Tagua-
Temperatura media del agua (ºC); Nbrisa-
Ocurrencias de días de brisa; Vmed-
Velocidad media del comienzo (disparo) de brisa (m/s); Dmed-
Dirección media del comienzo (disparo) de la brisa del mar
(grados); Enoche- Extensión
del viento nocturno (km); Edía-
Extensión del viento diurno (km); Tmed-
Temperatura media en el momento en que se dispara la brisa de mar
(ºC); Hmed- Hora media de disparo
de brisa de mar (UTC).

La
temperatura media del agua de mar para la serie de datos correspondiente
al año 1983 alcanza el máximo valor en los meses de
Julio y Agosto con 26.3° C y se mantiene bastante cálida
hasta bien entrado el mes Octubre, teniendo para este año
un valor medio de 23.2° C (Tabla 1, Tagua).
Debe señalarse que la temperatura del mar facilitada por
la C.T de Castellón es la utilizada en la operación
de la planta, siendo éste un valor indicativo de la temperatura
del agua de mar, es sabido el fuerte gradiente de temperatura que
puede tener el agua del mar, así como la temperatura del
aire sobre tierra. En general, la curva que representa la diferencia
de temperatura del aire y agua esta desfasada con la curva de la
velocidad de la brisa para aquellos días que se han supuesto
típicos de brisa, lo cual es debido a que se necesita un
cierto período de tiempo, con una diferencia de temperatura
positiva, antes de que la brisa empiece a soplar, pero una vez establecida
la brisa, la temperatura del aire disminuye o se estabiliza debido
a la entrada de aire frío del mar (Salvador, 1990). Como
era de esperar, el mes de Julio es el mes con mayor ocurrencia de
brisas y Enero es el mes con menos ocurrencias, dando cuenta de
la amplitud del periodo de insolación y de la intensidad
de la misma debido a la cantidad de horas solares y declinación
del Sol (ver Tabla 1, Nbrisa).
Esto ha sido corroborado con la simulaciones realizadas con un modelo
numérico meteorológico (Salvador, et al., 1999).
La
velocidad de disparo de la brisa de mar definida a partir de la
ecuación (1) bajo los criterios antes mencionados, no difiere
mucho de mes en mes, aunque es ligeramente superior durante los
meses de verano (Tabla 1, Vmed).
La dirección de disparo de la brisa más frecuente
presenta una variación mensual, aunque durante casi todo
el año tiene una componente Este principal. Los datos analizados
parecen denotar que la dirección de disparo de la brisa depende
de la declinación del Sol, puesto que en los meses de invierno
la brisa se inicia más frecuentemente con viento Sur, mientras
que en los meses centrales de verano lo hace con componente Este.
Esto permite suponer la gran influencia de la topografía,
como consecuencia del calentamiento más eficaz de las laderas,
que es capaz de conducir la brisa de mar que, en teoría,
debería comenzar perpendicular a la costa, con una dirección
SE (la línea de costa tiene una orientación aproximada
de NE-SW). Esto hace suponer que probablemente empiecen antes los
vientos de ladera y después se fundan con el flujo asociado
a la brisa (Tabla 1, Dmed). Este
hecho ha sido corroborado también con el modelo numérico
meteorológico.
Otro
aspecto que se analiza es la penetración de la brisa de mar
y tierra o lo que es lo mismo, el espacio recorrido por la brisa
(Tabla 1, Enoche Edia).
Para el cálculo de esta magnitud se supone que la velocidad
es constante durante el periodo de promedio de las medidas, siendo
este intervalo de tiempo igual a una hora, para el caso actual.
La extensión de la brisa mar y tierra se calcula con la ecuación:
(2)
(2)
donde
u,v son las componentes Este-Oeste y Norte-Sur del
vector viento respectivamente, y D t
es igual a una hora. Este parámetro mide la distancia que
viajaría una partícula si el viento fuera homogéneo
y uniforme a lo largo de su desplazamiento, suponiéndose
además que dicho campo de vientos viene representado por
la medida tomada en el sitio de muestreo (Almazora). Es obvio que
el hecho de utilizar un único punto de medida para el cálculo
de este parámetro, dará una primera estimación
a grosso modo del recorrido de la brisa sin tener en cuenta
los efectos inducidos por la topografía, pudiendo introducir
un incremento o disminución del viento o cambios en la dirección
del mismo. En realidad, la penetración de la brisa corresponde
a la integral (área) de las curvas dibujadas en la Figura
3, distinguiéndose entre las horas nocturnas y las horas
diurnas. Teniendo en mente las limitaciones de lo que estos datos
representan, se puede decir que la máxima penetración
de la brisa de mar se produce en el mes de Julio, alcanzando 119
km tierra adentro, seguida muy de cerca por el mes de Junio. El
mínimo alcance de las brisas diurnas se obtiene en el mes
de Diciembre, con únicamente 25.8 km de penetración
tierra adentro (Tabla 1, Edia).
Sin embargo, la brisa de tierra, acoplada con el drenaje nocturno
registrados en este emplazamiento, pueden alcanzar hasta los 136.8
km mar adentro en el mes de Enero, y un valor mínimo de 45.2
km en el mes de Julio (Tabla 1, Enoche).
La
temperatura media del aire cuando la brisa se dispara es máxima,
e igual a 27.6 ° C en promedio, en el mes de Julio, y mínima
en el mes de Febrero (15.2 ° C) (Tabla 1, Tmed).
La hora media del disparo de la brisa varía ciertamente de
los meses fríos a los meses cálidos, siendo en el
mes de Junio cuando antes empieza a soplar la brisa de mar (aproximadamente
a las 09:30 UTC) (Tabla 1, Hmed),
este parámetro representa la hora de disparo de la brisa,
una vez superado el periodo transitorio. Este parámetro se
comentará más delante junto con las series temporales.
Adicionalmente
a estos parámetros medios mensuales de las características
de la brisa se han representado las series temporales de promedios
horarios para cada mes del año de la velocidad, dirección,
y temperatura, a partir de los días que se seleccionaron
como típicos de brisa (Figura 3). Los datos muestran que
durante los meses de invierno el flujo nocturno de drenaje, acoplado
con la brisa de tierra, se mantiene durante un periodo de tiempo
más largo que la brisa diurna, la cual tiene un periodo promedio
de unas 4-5 horas (desde aproximadamente las 13:00 UTC hasta las
17:00 - 18:00 UTC). Además, la intensidad del viento es similar
durante las condiciones nocturnas y diurnas en el periodo invernal,
mientras que la brisa de mar en verano avanza más tierra
adentro (ver Edia tabla 1). En
el mes de Abril la brisa de mar (posiblemente acoplada con el viento
anabático) comienza a incrementar su intensidad, así
como a alargar su permanencia, tal y como se muestra en las series
temporales. Las condiciones diurnas tienen un periodo de aproximadamente
8-9 horas (desde que se dispara la brisa a las 10:30 UTC de la mañana
hasta las 19-20 horas UTC).. El comienzo del periodo transitorio
previo a la brisa de mar se estabiliza en los meses comprendidos
entre Junio a Julio inclusive, produciéndose aproximadamente
alrededor de las 8:00 UTC y extendiéndose hasta las 9:30
UTC, hora a la que se considera comienza la brisa, ésta se
prolonga hasta las 21:00 UTC horas aproximadamente, lo que supone
un periodo de brisa de mar de unas 11-12 horas. El periodo de brisa
disminuye a partir del mes de Agosto una hora, reflejándose
en el comienzo del periodo transitorio, aproximadamente a las 10:00
UTC. En otoño el periodo de brisa mar-tierra es similar a
la primavera. A modo comparativo cabe señalar que el análisis
de los datos obtenidos con un sodar situado en las inmediaciones
de Tarragona daba una duración mínima de 2 horas para
los días con ocurrencia de brisa durante los meses fríos,
Diciembre y Enero, y un valor máximo de 12 horas para los
meses más cálidos, Junio, Julio y Agosto (Soler and
Hinojosa, 1997).
Otro
aspecto que debe señalarse es el desfase entre la hora de
la salida del Sol y la hora del disparo o comienzo de la brisa en
todos los meses del año (Figura 3). La brisa en verano se
inicia 5 horas después de la salida del Sol, siendo a las
9:30 UTC, la hora más frecuente del inicio de la brisa de
mar, mientras que el orto en Valencia se produce a las 4:35 UTC
en el mes de Junio. Durante los meses otoño el orto y ocaso
se retrasa, por ejemplo en el mes de Octubre es a las 6:30 UTC y
la brisa se dispara a las 11:30 UTC (Tabla 1, Hmed).
Redaño et al. (1991) observó algo similar para la
zona de Barcelona, donde en verano la frecuencia máxima del
disparo de la brisa ocurre a las 9:00 UTC, es decir 3 a 4 horas
después de la salida del Sol. De igual forma existe un desfase
entre la puesta de sol y el cese de la brisa de mar, o comienzo
del terral y/o drenaje. En verano la brisa cesa alrededor de las
21:00 UTC y el ocaso ocurre alrededor de las 19:30 UTC, lo que supone
que la brisa de mar permanece de una 1 a 2 horas después
de la puesta del Sol. Así pues, el viento de componente Este
persiste hasta última hora de la tarde a pesar de existir
una diferencia de temperatura aire-agua negativa (fuerza inercial).
De igual modo, para el periodo invernal la brisa de mar cesa en
promedio a las 17:00-18:00 UTC, mientras que la puesta de Sol en
Enero, por ejemplo, ocurre aproximadamente las 16:45 UTC. Por último,
se debe señalar que en los meses de otoño el ocaso
ocurre alrededor de las 17:25 UTC y la brisa cesa aproximadamente
a las 19:00 UTC.
La
evolución diaria de la dirección de la brisa se analiza
mejor mediante las correspondientes hodógrafas (Figura 4),
las cuales representan los vectores viento promedio para cada hora
(calculadas para los días de brisa seleccionados). Baste
recordar que los números que aparecen en la figura representan
la hora de día correspondiente al vector. La ventaja de representar
las hodógrafas en vez de las rosas de viento para estos días
es que se observa mejor el giro del viento (ciclo), si existe alguno.
En los meses de invierno, la dirección de la brisa presenta
un giro ciclónico de SSE a NE a última hora de la
tarde, hecho significativo puesto que el comportamiento de una brisa
típica debería tener un giro anticiclónico
debido a la fuerza de Coriolis. Este giro atípico de la brisa
de mar corrobora la influencia de las estructuras orográficas
en la zona, pudiendo afirmarse que los vientos evolucionan según
se van calentado las laderas con el recorrido del sol a lo largo
de día. Los dos periodos transitorios presentan vientos en
calma, y por ello no se considera significativo el cambio de la
dirección del viento que se manifiesta en los mismos. Esta
evolución de la dirección de la brisa de mar se mantiene
hasta el mes de Abril, y a partir del mes de Mayo adquiere un giro
anticiclónico hasta Agosto. Esto puede significar que la
diferencia de presión entre el agua-tierra cobra ahora más
importancia, incrementándose la extensión espacial
y magnitud de la célula de brisa durante estos meses. Cuando
la brisa alcanza la máxima velocidad la dirección
permanece estacionaria y no gira (ver hodógrafa de Abril,
Agosto, Septiembre y Octubre). Cabe notar la ausencia de vientos
de componente SW para todos los meses, tal y como se observaba en
las rosas de los vientos. Sin embargo, varios son los meses en que
aparece un viento débil del primer cuadrante a última
hora de la tarde (Enero, Febrero, Marzo, Septiembre, Noviembre y
Diciembre) o bien a primera hora de la mañana (Junio, Julio).
Por último, señalar que en Barcelona la evolución
diurna muestra una rotación de la brisa de mar según
las agujas del reloj, de tal forma que el viento sopla más
o menos paralelo a la línea de costa (Redaño et al.,
1991; Soler and Hinojosa, 1997). Sin embargo, las hodógrafas
analizadas para datos de Castellón muestran que una vez se
alcanza la máxima velocidad de la brisa, durante el periodo
diurno (el cual depende del mes del año), la brisa de mar,
acoplada con el viento de valle arriba, no cambia su dirección,
sino que únicamente disminuye su intensidad, como respuesta
al calentamiento solar y/o al cambio de las zonas soleadas.
5. Análisis de Datos de la Campaña
del MECAPIP
La
variabilidad espacial del comportamiento del flujo, reflejo de las
irregularidades de la topografía, se aprecia en la representación
de las hodógrafas medias (Figura 5). Éstas se han
dibujado para el periodo de campaña del verano de 1989 del
proyecto MECAPIP (19-28 de Julio 1989), utilizando los datos de
las cuatro torres meteorológicas situados dentro del área
de estudio (Figura 1). Las hodógrafas muestran el giro diurno
de rotación y la posición media del vector viento
respecto a la hora del día para cada unos de los emplazamientos
considerados, permitiendo apreciar esta variabilidad espacial de
la brisa, que a continuación se analiza en detalle.
Estación
a 7 km (CS-SUR)
Para
el monitor situado a 7 km de la costa, en la planicie de Castellón
y a una altitud de 49 m, la figura muestra un drenaje nocturno acoplado
con la brisa de tierra, con un giro ciclónico desde las 22:00
hasta las 07:00 UTC, en el que la dirección del viento rola
de NNW a W (Figura 5). A continuación se da un periodo transitorio
de dos horas con vientos en calma. La brisa de mar no presenta una
intensidad significativa en esta estación hasta las 10:00
UTC, con un viento del ESE que vira a última horas hasta
alcanzar una dirección SE a las 19:00 UTC. Merece la pena
señalar la ausencia de vientos con componente SW a última
hora de la tarde durante el periodo de medidas analizado, como cabría
observarse en la etapa más madura de una brisa bien desarrollada,
con un comportamiento típico. En el caso de una costa sin
topografía, la rotación de la brisa de mar es paulatina
hasta ponerse paralela a la costa a última hora de la tarde,
en respuesta a la aceleración de Coriolis. Ello indica que
existen otros mecanismos conductores del proceso meteorológico
en este emplazamiento que pueden ser inducidos por las estructuras
orográficas u otros procesos en otras escalas o combinación
de ambas, que se debe investigar con ayuda de un modelo numérico
de mesoescala. Además, se observa que el periodo de medida
es bastante representativo del mes de Julio, basta observar la evolución
del viento en el mes de Julio representado en la Figura 4, que es
similar al representado en la estación de CS-SUR. Este emplazamiento
está muy próximo a la estación de Almazora.
Estación
a 38 km (Cirat)
Esta
estación está situada en el fondo del estrecho valle
del Mijares, aproximadamente a 38 km tierra adentro de la costa
y a una altitud de 420 m. La hodógrafa media muestra un fuerte
flujo nocturno de drenaje (alrededor de 4 m/s) desde las 22:00 hasta
las 8:00 UTC, con un ligero giro anticiclónico (Figura 5).
Este periodo viene seguido de un periodo transitorio de 9 a 10 hasta
que se detecta la llegada de la brisa, con dirección E. Debe
destacarse el efecto de canalización debido a las estructura
y características topográficas que, acopladas con
la brisa de mar, propician que los vientos se intensifiquen, alcanzando
velocidades alrededor de 6 m/s. No se aprecia ningún giro
del viento en este emplazamiento durante las horas del día,
sino que parece que aquél se mantiene fijo en una dirección
canalizado por la estructura orográfica del valle.
Estación
a 75 km (Valbona)
La
hodógrafa media de la torre situada más al interior,
a 950 m de altitud, en una planicie y a 75 km de la costa, muestra
un viento nocturno débil de componente Norte (N-NNW, sin
giro) de 23:00 UTC a 07:00 UTC (Figura 5). Un flujo diurno del ESE
comienza alrededor de las 10:00 UTC. La llegada de la celda de brisa
tierra adentro, donde estaba situada la torre ocurre entre las 13:00
y las 14:00 UTC (cuando la intensidad del viento es mayor de 1.5
m/s). Durante el análisis de los datos de la campaña
experimental se pudo deducir que la llegada de la brisa en este
emplazamiento ocurría a esta hora porque estaba acompañada
de un incremento de la velocidad del viento y de los niveles de
concentración de ozono (Millán, et al., 1992). En
este caso se utilizó el ozono como un trazador del flujo.
Durante el periodo nocturno la dirección del flujo persiste.
Aunque se alcanzan temperaturas muy bajas en este emplazamiento,
el drenaje y/o viento de ladera no es fuerte y tienen una componente
Norte durante todo el periodo que va desde las 23:00 UTC hasta las
7:00 UTC, pasando por periodos transitorios de vientos en calma
(a las 22:00 UTC y a las 9:00 UTC).
Estación
a 5 km (Monte Bartolo)
El
comportamiento del flujo en este emplazamiento es absolutamente
diferente del resto de las otras torres meteorológicas, lo
que esta intrínsecamente ligado a las condiciones orográficas
circundantes, al tratarse de un monte bastante aislado y muy próximo
a la costa (Figura 5). Esta torre meteorológica está
situada en una montaña de aproximadamente 729 m de altitud,
a 5 km de la costa. A primeras horas de la noche se registran vientos
débiles del NW y de madrugada del SE, mientras que durante
las horas diurnas predomina la dirección W, con intensidad
algo mayor, alcanzado para este periodo de medidas valores medios
de 4 m/s a las 14:00 UTC. La hodógrafa observada en este
emplazamiento sugiere que posiblemente el sensor estuviera embebido
en el flujo de retorno de la brisa, desde las 8:00 UTC hasta las
18 UTC.
6.
Conclusiones
En primer lugar, debe señalarse que las conclusiones deducidas
del estudio climático, por medio de la serie de datos históricos
meteorológicos utilizada, son representativas principalmente
de la zona donde se registraron, y teniendo en cuenta que la zona
de estudio tiene una orografía muy accidentada, éstas
no serán extrapolables necesariamente a todo el área
de Castellón. Las representaciones mensuales de las rosas
de los vientos ponen de manifiesto, debido a la forma de mariposa
o bimodal, la gran importancia de los flujos locales inducidos térmicamente
en los meses de verano y primavera. Una vez establecidos los criterios
que nos permitieron discriminar de forma automática los días
con ocurrencia de brisa, se elaboró una estadística
de los días de brisa, definiendo ciertos parámetros
significativos de la misma. El análisis específico
de los días con ocurrencia de brisas a puesto de manifiesto
varios aspectos:
- La
gran frecuencia e importancia de la brisa en la zona a
lo largo de todo el año. Ahora bien hay que señalar
que el método utilizado para estimar la ocurrencia tiende
a una sobre-estimación de la misma, debido a la falta de
datos históricos en altura y a la incapacidad de discernir
entre las circulaciones propiamente de brisa y las térmicamente
inducidas por la topografía, que potencian a la primera,
debido a la orientación de las cadenas montañosas
en la zona.
- La
dirección del comienzo de la brisa más frecuente
presenta una variación mensual, aunque tiene una componente
Este principalmente durante todo el año. Los datos
analizados parecen denotar que la dirección de disparo
de la brisa depende de la declinación del Sol, puesto que
en los meses de invierno la brisa se inicia más frecuentemente
con componente Sur, mientras que en los meses centrales de verano
lo hace con componente Este. Esto permite suponer la influencia
de la topografía, como consecuencia del calentamiento más
eficaz de las laderas, que es capaz de conducir la brisa de mar
que, en teoría, debería comenzar perpendicular a
la costa, con una dirección SE. Esto hace suponer también,
que probablemente empiecen antes los vientos de ladera y después
se fundan con el flujo asociado a la brisa.
- La
evolución diaria de la dirección de la brisa
presenta en los meses de invierno un giro ciclónico de
SSE a NE a última hora de la tarde, hecho significativo
puesto que el comportamiento de una brisa típica debería
tener un giro anticiclónico debido a la fuerza de Coriolis.
Este giro atípico de la brisa de mar corrobora otra vez,
la influencia de las estructuras orográficas en la zona.
Pudiendo afirmarse que los vientos evolucionan según se
van calentado las laderas con el recorrido del Sol a lo largo
de día. Los meses de Mayo, Junio y Julio presentan giro
anticiclónico, mientras que para el resto de los meses
la dirección del flujo permanece constante durante todo
el periodo de brisas. Esto puede significar que el gradiente horizontal
de presión entre el agua-tierra cobra en los meses de verano
más importancia, incrementándose la extensión
espacial y magnitud de la célula de brisa.
- Uno
de los parámetros calculados que cabe destacar, es el referente
a la extensión de la brisa, definido como
la distancia que viajaría una partícula o trazador
que se desplazara con el viento suponiéndose que dicho
campo de vientos viene representado en toda la región por
la medida tomada en el sitio donde registra esta magnitud (Almazora).
De aquí se deduce que el desplazamiento del drenaje nocturno
combinado con el terral en los meses de invierno (Enero, Febrero,
Octubre, Noviembre y Diciembre) es comparable al desplazamiento
sufrido por una partícula durante los meses de verano (Junio,
Julio, Agosto ) aunque en sentido contrario. Es obvio, que el
hecho de utilizar un único punto de medida para el cálculo
de este parámetro, dará únicamente una primera
estimación del recorrido o extensión de la brisa
sin tener en cuenta los efectos inducidos por la topografía,
pudiendo introducir un incremento o disminución del viento
o cambios en la dirección del mismo.
El
análisis de los datos recogidos durante la campaña
experimental del proyecto MECAPIP ha contribuido a dar una información
complementaria de la variabilidad espacial de las características
atmosféricas, confirmando el efecto de la topografía
sobre el flujo de la zona, durante el periodo seleccionado. Los
siguientes aspectos deben ser destacados:
- La
hodógrafa del mes de Julio extraída de la serie
histórica medida en Almazora y la correspondiente a la
campaña experimental en (CS-SUR) son similares, lo que
demuestra que el periodo experimental es representativo
de las condiciones de brisa de la zona. Las hodógrafas
muestran la ausencia de vientos del tercer cuadrante a última
hora de la tarde en todos los emplazamientos, como cabría
esperar en la etapa más madura de una brisa bien desarrollada.
Siendo el primer indicio de que existían otros mecanismos
conductores del proceso meteorológico en este emplazamiento
(cerca de la costa) inducidos por las estructuras orográficas
u otros procesos en otras escalas o una combinación de
ambas, que se podría investigar con ayuda de un modelo
numérico de mesoescala.
7. Agradecimientos
Parte
de este trabajo ha estado financiado por la Comisión Europea
y por la Comisión Interdepartamental de Ciencia y Tecnología
(CICYT). Los autores desean expresar su agradecimiento al profesor
José María Baldasano de la Universitat Politècnica
de Catalunya por su colaboración, y a la Central Térmica
de Castellón y al Instituto Nacional de Meteorología
por proporcionar algunos de los datos meteorológicos utilizados.
CEAM está financiado por la Generalitat Valenciana y BANCAIXA.
8. Referencias
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to General Weather Conditions". J. Meteoro. Soc. Japan.,
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Collección Territori No 4. Generalitat Valenciana.
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20 (3), 21-39.
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R., 1990:"Base de Conocimiento de Dispersión Atmosférica:
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Significativos en la Formación de Brisa Marina en Castellón".
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Salvador,
R. , 1999: "Análisis y Modelización de los Procesos
Atmosféricos durante Condiciones d Brisa en la Costa Mediterránea
Occidental: Zona Castellón". Tesis Doctoral.

Figura
1. Mapa de topografía de la zona de Castellón, donde
se muestran las características orográficas más
relevantes del área considerada (triángulos). Se han
dibujado líneas de nivel cada 250m. También se han
dibujado con círculos los puntos donde se tomaban medidas
(CS-SUR, CIR, BAR y VNA) y el observatorio del INM de Almazora.

Figura 2. Rosas de los vientos mensuales de los datos registrados
en la estación de Almazora del INM.

Figura2. Rosas de los vientos mensuales en Almazora (continua)




Figura
3. Series horarias de promedios mensuales de los días con
ocurrencia de brisa extraídos
del análisis de la serie histórica registrada en la
estación de Almazora del INM.










Figura
4. Hodógrafas mensuales de los días con ocurrencia
de brisa extraídas
del análisis de la serie de datos históricos registrados
en la estación de Almazora del INM.
Los números cerca de los puntos indican la hora solar del
día.

Figura
5. Hodógrafas de los días de campaña experimentales
de las estaciones situadas en Monte Bartolo, Castellón Sur
(CS-Sur), Cirat (CIR) y Valbona (VNA) (ver Figura 1). El centro
representa la estación y el vector viento se dirige desde
el centro hasta el punto dibujado. Los números cerca de los
puntos indican la hora solar del día.
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