pp. 14-29
DOI
10.3369/tethys.2025.21.02
Artículo completo
Los vientos convectivos intensos y los eventos de alto impacto generan daños significativos en edificaciones, infraestructuras y masas forestales, los cuales fueron analizados mediante imágenes satelitales y ortofotos de alta resolución. El estudio se centró en tres episodios registrados en las Islas Baleares, en el Mediterráneo occidental: (i) la isla de Menorca, el 28 de octubre de 2018; (ii) la isla de Eivissa, el 22 de octubre de 2019; y (iii) la isla de Mallorca, el 29 de agosto de 2020. Los cambios en la cobertura terrestre se evaluaron a partir de datos Sentinel-2 mediante el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI, de sus siglas en inglés). Las diferencias en el índice calculadas antes y después de cada evento permitieron identificar las áreas afectadas en la cubierta forestal. Se consideraron tres ventanas temporales (2, 6 y 12 meses), obteniéndose en general los resultados más robustos con imágenes adquiridas seis meses después del evento, en comparación con aquellas registradas inmediatamente antes de su ocurrencia. Asimismo, realizamos un análisis de la dirección de los árboles derribados por el viento, contrastando los patrones observados en ortofotos con los derivados de un vórtice idealizado de tipo tornado (vórtice de Rankine). Los resultados confirmaron que los tres casos correspondieron a tornados individuales, mientras que no se identificaron patrones de daño atribuibles de manera clara a reventones. Adicionalmente, se evaluó la influencia de la orografía compleja en la distribución de las perturbaciones forestales. Se observó que la probabilidad de daño es mayor en laderas de montaña expuestas al viento y en fondos de valle orientados perpendicularmente a la trayectoria de la tormenta, mientras que las zonas a sotavento, especialmente en la parte protegida de los acantilados, tienden a presentar menores afectaciones. Finalmente, se estimaron las dimensiones de las trazas de daño a partir de ortofotos, obteniéndose longitudes superiores a 10 km en todos los casos (un umbral que únicamente supera el 7% de los tornados reportados en España, de acuerdo con estudios previos) y anchos máximos superiores a 1 km. En particular, la franja de daños del tornado de Mallorca en 2020 alcanzó una anchura de 2.8 km, la mayor documentada hasta la fecha en las Islas Baleares y en España, y una de las más extensas de Europa según los registros históricos.


